Premios Concurso de relatos aeronáuticos Sant Jordi 2017

Antes de nada agradecer en nombre de BlackSheeps la enorme acogida que ha tenido el concurso de relatos.

La verdad hay relatos que nos han sorprendido gratamente. Lamentablemente algunos no podrán ser admitidos a concurso pues superan el máximo de palabras que eran de 150, pero queremos compartir algunos porque creemos que son dignos de leer.

 

Así pues los ganadores del concurso de relatos aeronáuticos BlackSheeps Spotters son:

  1. José Ma. Deza
  2. Gabriel Garcia Montaner
  3. Adrian Bergillos

Recordamos los premios:

© Daniel Pacheco

1r premio: Un ejemplar del libro relatos aeronáuticos cortesía de la asociación circulo aeronáutico Jesús Fernandez Duro  y un pack con funda de iPad, USB, y una maqueta del A380 escala 1:250 cortesía de la aerolínea Emirates.

2º premio: Un pack con funda de iPad, USB, y una maqueta del A380 escala 1:250 cortesía de la aerolínea Emirates.

3r premio: Un pack con funda de iPad, USB, y una maqueta del A380 escala 1:250 cortesía de la aerolínea Emirates.

 

Estos son los relatos ganadores:

“La Reina de los Cielos”

Solamente un pequeño muro me separaba de ti, pero te veía; estaba esa silueta tuya tan mágica, que siempre me atrajo y aun hoy lo hace. Era fantástico ir a verte, aunque nada comparable a estar en ti. Antes de volar contigo no dormía, me gustaban los vuelos con escala porque despegábamos y aterrizábamos dos veces; disfrutaba los paisajes y contemplaba las nubes. Todo es emoción contigo, abordarte, caminar por tus pasillos y desde luego ese privilegio que como niño tenía, subir por las escaleras espirales y poder ver en vuelo tu cabina; nunca olvidaré la sensación de estar a diez mil metros de altura volando durante horas sobre el Océano Atlántico. Sin lugar a dudas eres y serás siempre “La Reina de los cielos”.

José Ma. Deza

 


Mi mejor anécdota aeronáutica transcurrió el verano del año pasado cuando me dirija a Londres Gatwick con la compañía aérea Vueling. Mi vuelo salía a las 7 de la mañana  así que me dirijo al aeropuerto de Barcelona ilusionado por poder volar de nuevo.  Nuestro avión  se encontraba en remotos así que  tuvimos que ir en autobús hasta el avión. La sorpresa me la lleve cuando de repente vi que el avión que me llevaría a londres no era un a320 corriente, si no que nos lo habían cambiado por un B767 de la compañía privilege style que vueling había fletado para ese vuelo. Fue una grata experiencia poder volar con ese avión en una ruta no demasiado larga. Las sorpresas no siempre son buenas, pero en este caso lo fue.

Gabriel Garcia Montaner

 


Mi recuerdo más gracioso de un viaje que haya hecho, se remonta a años atrás, en uno de mis primeros viajes y el cual el destino fue Manchester, Inglaterra.

Fue el viaje más graciosos de mi vida ya que por muy poco casi perdemos un avión hacia Zurich, pero conseguimos cogerlo por muy poco, pero el de vuelta no tuvimos la misma suerte, corrimos como desesperados atravesando toda la terminal del aeropuerto alemán como si en ello nos fuera la vida y por suerte pudimos llegar bien al vuelo de suiza hacia Manchester, pero en el de Dusseldorf por culpa de la huelga aérea en el espacio francés, nuestro vuelo se vio afectado y tuvimos que pasar casi 8 horas hasta que nos dieran otro avión, y con los mínimos servicios de control aéreo francés, poder regresar sanos y salvos a Barcelona.

Adrian Bergillos

 


 

Otros textos que por longitud no han podido ser admitidos a concurso:

 

EL ARTE EN LA AVIACIÓN

Fue hace ya más de 3 años cuando por primera vez empecé a sentir atracción por los aviones, a partir de cuando conocí a un amigo ruso que trabajaba en Turkish Airlines como copiloto de un Boeing 737. Desde entonces empecé a visitar a menudo aeropuertos simplemente para ver aviones raros y aerolíneas de las que nunca escuché hablar antes. Quise empezar a capturar los aviones raros con una cámara, así que busqué una cámara barata y me la compré con un par de objetivos para las diferentes situaciones en las que me interesara fotografías aviones. Personalmente pensaba que tenía una afición algo rara, incluso mis amigos me lo decías, hasta que empecé a subir mis fotos en las redes sociales (Instagram), empezaba a ver que no era el único con aficiones “raras”, ¡Incluso había gente que era su oficio! Esto encendió aún más mi sed de fotografiar aviones, por lo que empecé a conocer a más “spotters” y aprender más sobre los aviones y de formas creativas en la fotografía. Estas formas creativas empezaban a alejarse de lo que realmente es el Spotting, pero las fotos me gustaban todavía aún más. Sin darme cuenta, a causa de esta creatividad, me estaba alejando de los aviones y acercándome cada vez más a la fotografía paisajista.

Mohammad Ko

 


 

Un dia cualquiera de spotting fotográfico en LEBL

Es un dia cualquiera de primavera, creo que estoy en el lugar apropiado, compruebo una vez más mi posición, la luz es óptima, algunas nubes en el horizonte, la visibilidad es aceptable… Verifico mi equipo y los ajustes de la cámara: ISO 100, tiempo de exposición programada 1/1000 s, distancia focal 200 mm, resolución horizontal i vertical 300 ppp, profundidad en bits 24, representación del color RGB… Espero con impaciencia el momento, la llegada se aproxima y consulto nervioso mi reloj, aligero la impedimenta, observo la dirección del viento… Noto la tensión del correaje que sujeta mi cámara, sigo con la vista unos pájaros que vuelan rasantes sobre la marisma que me rodea. Sobre unas cañas cercanas, se posa un gorrión que bate sus alas ligeramente, con la precisión y la soltura del piloto experimentado, despreocupado, atento a los acontecimientos… En el horizonte ya se vislumbra la silueta, se aproxima planeando, es otro tipo de pájaro, alerones y aerofrenos en posición, tren extendido, luces de situación, todo preparado para la toma. Es un Airbus A-380 de Emirates. Me posiciono y encaro el aparato con mi teleobjetivo, me tiembla un poco el pulso y percibo el magnífico sonido del ingenio, creo que aún es pronto para disparar. Mi abstracción ha impedido observar que no estoy solo, pues me rodea una turbamulta de chiquillos, escolares, que, como yo, no quieren desperdiciar la ocasión de contemplar la llegada de ese prodigio humano. Me deleito con sus comentarios y con la expresión de sus rostros. El movimiento y la inquietud en la plataforma crece por momentos, he perdido la concentración, el panorama es sensacional, el aparato nos sobrevuela y percibimos el ligero rebufo que acompaña su paso por encima de nuestras cabezas. La experiencia ha valido la pena, el aparato sigue su trayectoria, majestuoso, con rápida lentitud, acompañado de la púber algarabía que me rodea y del exclamativo rostro del gorrión que nos acompaña… Cierro mi cámara, hoy no he gastado ni un bit; seguro que habrá otra ocasión, aunque la compañía no será mejor que ésta.

Sabadell, 21/04/2017

Xavier Carlús Martín

 


 

EL VIAJE-

 

El vuelo parecía que transcurría con normalidad pero. de pronto. observo el rostro preocupado y los gestos nerviosos de la sobrecargo hablando con dos compañeras azafatas y enseguida comprendí que algo no funcionaba del todo bien. Mi asiento de pasillo en la primera fila me permitía ver el galley de cerca y desde hacia unos segundos pensé que algo raro estaba pasando.

 

Ella se dio cuenta de mi observación y me miró fijamente, con angustia, y noté que sabía que yo la había descubierto. Mi impecable americana lucía un bonito  pin dorado de un B-737, comprado en La Aeroteca, regalo de mi hija pequeña,  y eso fue lo que me delató. Entonces, con sigilo, se acercó a mi y me dijo: ¡Señor, no diga nada, pero necesitamos ayuda! En su apagada voz se reflejaba preocupación y  tristeza que también pude ver en sus ojos negros. Me hizo un gesto de silencio con el dedo, me levanté y la seguí callado en dirección al cockpit . Detrás, en sus asientos con la cabina en penumbra, la mayoría de los pasajeros dormían plácidamente mientras otros se entretenían mirando sus tablets.

 

Por suerte, nadie se enteró de nuestros movimientos. Cerrada la cortina y ya en la cabina de mando pude ver como dos azafatas mas jóvenes hablaban nerviosas en voz baja, señalándonos y mirando preocupadas hacia los mandos del avión. Un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando pude ver al piloto y al copiloto, que estaban como desmayados cada uno en su asiento.

 

¡Soy piloto!, mentí con decisión.No se por qué,  pero me creyeron de inmediato.

 

Por mi mente pasaron veloces las imágenes de mis horas de entrenamiento en la Cesna 182RG de Sabadell, el simulador de vuelo instalado en mi ordenador que tantas horas había utilizado y me invadió una extraña sensación de serenidad y decisión lo que hizo que de inmediato y ayudado por las azafatas, retirásemos con cuidado de su asiento a los dos pilotos y me puse a los mandos del 737-800, esa maravilla de aeronave que ya conocía por mi simulador y las revistas de aviación a las que soy tan aficionado.

 

Enseguida comprobé el plan de vuelo en el FMC y el panel MCP con el piloto automático funcionando correctamente, comprobé altitud, rumbos, combustible, velocidad y el resto de indicadores. Todo en orden, me dije. Tenía la rara sensación de haber estado a los mandos de este avión muchas veces.

 

En esos momentos, volábamos ya muy cerca de nuestro destino: El aeropuerto internacional de Barcelona, LEBL. El plan de vuelo disponía como alternativo Girona (LEGE), pero enseguida tomé contacto con la Torre de Control de El Prat a través de la radio y  puse al corriente a la controladora que me atendió, de los problemas habidos durante el vuelo. Enseguida declaramos emergencia y casi al momento ya tenía  lista y despejada para nosotros la 25R y los protocolos de seguridad en tierra activados; me aseguró que siguiendo sus instrucciones todo iría bien. Sus palabras fueron relajantes para mí y para el resto de la tripulación que seguía atenta las comunicaciones. Me indicó el rumbo, me pasó vectores y seguimos en dirección al VOR de Sabadell durante unos minutos, repasando el checklist de aproximación y aterrizaje.

 

Mi inicial tranquilidad estaba empezando a desaparecer, las mariposas en el estómago cada vez eran mas numerosas. Mucha responsabilidad, pensé. Iniciamos la aproximación con algunos problemas debido a mi creciente nerviosismo, como la interceptación del ILS BCA por error en colocar la frecuencia en la radio NAV, corregido de inmediato pues las indicaciones de la torre de control, fueron de gran ayuda- Enseguida se ordenó abrochar cinturones, últimos chequeos para toma y la sobrecargo confirmó a los pasajeros que tomaríamos tierra en breves momentos, pero sin delatar lo que estaba pasando, al fin de evitar que cundiera  el pánico.

 

Con la cabecera a la vista, y todo el sistema en orden solamente unos retoques en la velocidad de descenso y de pronto una sensación de relax inundó la cabina y las miradas coincidían en una sola idea: todo saldrá bien. Las emociones son así.

 

El tiempo era bueno en El Prat, y tras la toma, si, un poco brusca, frenado casi perfecto y nos fuimos al parking mas próximo tras el “follow me” que nos pusieron a disposición.Los pasajeros se extrañaron de ver tantas ambulancias y coches de bomberos en la zona y yo comencé a notar una extraña  sensación de calor, ahogo y cansancio que invadió todo mi cuerpo, me sentí empujado en medio de una algarabía de voces, y, cosa sorprendente, por encima de todas, escuché  una que me resultó muy familiar, la de mi mujer:

¡cariño levántate ya, que vas a perder tu vuelo!

Me desperté sobresaltado del profundo sueño y al recordarlo no pude evitar una sonrisa.

¡Menos mal…!, en fin… ¡hoy toca de nuevo puente aéreo!, ¡Otro día a más a vender camisas en Londres, me dije resignado.

 

Xosé Manoel Blanco Saavedra


 

Muchas gracias por vuestra participación, estar atentos al web y a las redes sociales que habrán más concursos

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *